Y ni quiero.

A ver qué coño voy a ganar yo con poesías que nadie lee, frases célebres que hacen eco en el neurocráneo, canciones que sólo me gustan a mí y paranoias mías más o menos lúcidas -según inspiración- y de contenido absurdo y/o intrascendente. Si en algún momento he escrito para reflexionar (ver categoría "Reflexia" y tag "reflexiones": a Bill Gates pongo por testigo de que La Coctelera ya no boicoteará el acceso a mis posts de 2006), he tenido la mala fortuna de no transmitir lo suficiente al lector (y no será por letra, porque hay que agarrarse las bragas cuando me da por teclear...), así que esos "maravillosos" acontecimientos mentales que fueron materializados en artículos de blog, han pasado sin pena ni gloria por el neurótico y selvático mundo de la World Wide Web. De hecho, el fenómeno ha sido algo así como escribir en papel del culo para limpiarse luego con él.

¡Oh! Sorpresa...